
Tu belleza se asemeja a aquella gran lumbrera, que me ilumina constantemente sin espera, aunque en ocasiones eres o te conviertes en aquella flor radiante y deslumbrante que me ilumina todos los días, eres la alegría de mi vida, querida amada mía.Sin ti ¿qué yo haría? Ya que si no fuera por ti yo no sentiría, o tal vez ni siquiera sonreiría, tú eres la razón de mí vivir, tú y sólo tú eres la esperanza viva de la vida misma, ya que en tu ser se encuentra el poder de la alegría.